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Elementary OS Luna

De todas las distribuciones Linux que he podido probar, solo elementary OS ha conseguido permanecer en mi disco duro más de una semana, de hecho la versión Luna ya lleva año y medio y pronto será sustituida por su nueva hermana, Freya.  Cuando me falló Windows Vista debido a una actualización defectuosa, decidí que no me iba a gastar dinero en otro sistema operativo de Microsoft y como habia pasado mucho tiempo desde la última vez en que intalé un “Linux”, decidí darle otra oportunidad. La primera opción fue volver a probar (como no) Ubuntu, con el instalado pude rescatar el contenido de la partición de windows, pero como le pasa a muchos, no pude aguantar la interfaz Unity,  así que decidí buscar otra distro más usable y atractiva.

Hace años instalé Ubuntu con el viejo escritorio Gnome 3 y la verdad la experiencia casi me convenció, solo el problema de no poder utilizar los programas de Windows  me devolvió al sistema operativo de las ventanas. Esta vez me puse manos al teclado y decidido a dar el salto, comencé a buscar en distrowatch.com. En el listado de distribuciones de Distrowatch destacaba la puntuación de Linux Mint sobre las demás, esta parecía ser la sucesora de Ubuntu y la heredera de aquella vieja manera de entender el escritorio que a mí me gustaba. También encontré que junto a Linux Mint habían nacido un buen puñado de distribuciones hijas de Ubuntu y al indagar un poco vi una muy atractiva a primera vista, una que no conocía y que se llamaba elementary OS.

Posiblemente lo llamativo de esta distribución es que tiene un escritorio parecido al que usan los ordenadores de Apple,  con una barra de aplicaciones arriba y un dock abajo, quizás eso me decidió por ella, era algo nuevo para mí y algo ya testado y aprobado por muchos, así que me decidí a bajarla y probarla… y me encanto.

La verdad es que no me esperaba que la experiencia fuera tan satisfactoria. Recién instalada, la impresión es que nada sobra, todo es útil, todo está en su sitio, los programas se mueven fluidos y … todo funciona. Poco a poco fui instalando los programas que necesitaba para el día a día, me llevó un tiempo recopilarlos y sustituir las aplicaciones de la plataforma Windows por otras equivalentes de Linux, finalmente lo conseguí y puedo decir que después de año y medio no me he arrepentido ni una sola vez.